Luces blancas, acordes populares y olor a ponche recorrieron de nuevo los márgenes de nuestra rambla.
Familiaridad y altruismo, claves para el exito año tras año de una celebración en la que se dan cita la
religión y la diversión.
Estupenda la idea de oficiar la misa al aire libre y magnífica la respuesta de los asistentes que se
congregaron ante la virgen de Fatima con sencillez y respeto.
Vimos de nuevo rostros conocidos que nos evocan a la memoría la esencia de Fuente Santa y caras
jóvenes que nos devuelven la esperanza por un futuro aun sin explorar ...
Multitudinaria participación la de aquellos que decidieron atravesar un camino infernal para
devolver la alegría y la ilusión a este pueblecito nuestro que tanto se lo merece.